ūüďł Mis favoritos de Grace Coddington

¡Hola psicod√©licos!
Hoy os traigo una entrada muy muy especial. 
Os voy a hablar sobre una pelirroja muy reconocida en el mundo de la moda: 
Grace Coddington, la exdirectora creativa de Vogue USA. 

Os contar√© un poco sobre ella y su trayectoria profesional, tambi√©n he introducido una entrevista (ya sab√©is que me requetencantan) y he seleccionado mis fotograf√≠as preferidas.  

¡Esta entrada va para largo! 
A sí que coged un buen sitio con vuestro portátil y una taza de café, y disfrutad del post.
¡Espero que os qued√©is impregnados de la personalidad de esta mujer y que os inspire!


Grace se reconoce al instante por su enorme mata de pelo rojo encrespado, que ha marcado su look personal desde la d√©cada de los sesenta y hoy es ya tan ic√≥nica como la melena bob con flequillo de Anna. La legendaria directora creativa de Vogue USA sabe que tienes que apartarte de las masas para conseguir dejar huella, y que si hay alguien que pueda inspirar a los futuros estilistas, editores y empresarios de moda del ma√Īana, es ella.



Grace, que naci√≥ bajo el nombre de Pamela Rosalind Grace Coddington en 1941, pas√≥ su infancia lejos de la industria de la moda que luego acabar√≠a convirti√©ndose en su hogar. Grace creci√≥ en el hotel Tre-Arddur Bay que dirig√≠an sus padres en la remota isla de Anglesey, en la costa de Gales. Fue a la escuela en el convento local acompa√Īada de otras 60 ni√Īas galesas a las que superaba en altura, pero se pasaba el d√≠a so√Īando con las luces brillantes de la gran ciudad. Grace abandon√≥ el nido materno a la edad de 18 a√Īos, cuando cogi√≥ un autob√ļs hacia Londres con una copia de Vogue en el bolsillo y el sue√Īo de convertirse en una modelo.

En Londres, un horroroso accidente de tr√°fico puso fin a estos sue√Īos y la oblig√≥ a someterse a dos a√Īos de cirug√≠a reconstructiva para su rostro, pero al recuperarse volvi√≥ a la industria de la moda y, junto con Twiggy, Celia Hammond y Jean Shrimpton, se acab√≥ convirtiendo en una de las modelos m√°s famosas de los sesenta. En 1968, Grace salt√≥ al otro lado de la c√°mara para convertirse en la editora de moda junior de la Vogue brit√°nica, hasta pasar a ser r√°pidamente la directora de moda. En 1987 se traslad√≥ a Nueva York para trabajar con Calvin Klein antes de darse cuenta de que su coraz√≥n estaba en las revistas y se uni√≥ a Anna Wintour en la Vogue americana en 1988, donde ha permanecido desde entonces.

Grace podr√≠a haber seguido siendo el secreto mejor guardado de la moda si no hubiese sido por The September Issue (muy recomendable!!), el documental de R.J. Cutler del 2009 que catapult√≥ a una Grace t√≠mida con la prensa hacia la fama de la noche al d√≠a. "La primera vez que supe de The September Issue (la √ļnica raz√≥n por la que todo el mundo ha o√≠do hablar de m√≠) fue cuando Anna Wintour me llam√≥ para que fuera a su despacho de Vogue para hablarme de ello", escribe Grace en sus memorias. "Siempre me sorprende que la gente que ha visto la pel√≠cula responda ante m√≠ de forma tan positiva.

Quiz√°s sea porque doy la impresi√≥n de ser muy sensible sobre la pantalla... puede que la gente siempre reaccione as√≠ ante alguien que parece tan espont√°neo, o alguien que se atreve a contestar a su jefa como nadie m√°s lo har√≠a en la revista, tal y como yo lo he hecho y probablemente lo volver√≠a a hacer", o puede que sea porque Grace representa al h√©roe que todos nosotros tenemos dentro, un creativo intransigente que realmente cree en la moda como arte y hace que eso se traduzca en todo lo que hace. Sobra decir que, si Grace ya era popular dentro de la industria de la moda antes del documental, tras su estreno su popularidad se dispar√≥ a√ļn m√°s. "Me encontraba con grupos de personas reunidos de forma regular fuera de mi apartamento en Chelsea," recuerda. "Freaks de la moda, gais, heterosexuales, j√≥venes, viejos, toda una mezcla... ¡Me sent√≠a como los Beatles!

"Para m√≠, uno de los aspectos m√°s importantes de mi trabajo es dar a la gente algo con lo que so√Īar", concluye Grace, "justo como yo sol√≠a so√Īar durante todos esos a√Īos cuando era una ni√Īa y miraba esas hermosas fotograf√≠as". A sus setenta a√Īos, Grace disfruta de su posici√≥n como una de las figuras m√°s respetadas en la industria de la moda. Es amada por las j√≥venes y viejas estrellas del mundo de la moda, tal y como puedes ver en las citas que hemos recogido. Tom√© caf√© con Grace en Par√≠s durante la Semana de la Moda para celebrar el lanzamiento del libro y su inspiradora carrera llena de √©xito.


Cu√°ndo recuerdas tus tiempos en la Vogue brit√°nica, ¿cu√°les son tus recuerdos favoritos?

Cuando miro hacia atr√°s, me doy cuenta de que fueron unos tiempos muy f√°ciles para m√≠. Para empezar, solo ten√≠a una sesi√≥n de fotos cada seis semanas, m√°s o menos. Tampoco hab√≠a restricciones comerciales, pod√≠as fotografiar cualquier cosa que te gustara. Una vez tuve que ir a China para la Vogue brit√°nica y pens√©, 'Hmm... quiz√°s no utilice todas esas maletas de ropa que he tra√≠do, quiero fotografiar a todo el mundo en uniforme'. Hoy en d√≠a no podr√≠as hacer eso en la Vogue brit√°nica. ¡Probablemente ni siquiera podr√≠as hacerlo en i-D! Debes mantener los ojos abiertos, porque la vida es algo real y la reputaci√≥n es real, y con eso es con lo que te ganas el sueldo a fin de mes. Pero, por aquel entonces, no necesitabas ser realista, pod√≠as ser totalmente espont√°neo. Era maravilloso.

Siempre tuviste muy buen ojo para descubrir nuevos talentos.

Fue un placer para m√≠ trabajar con fot√≥grafos j√≥venes en aquella √©poca. Ahora no lo es tanto, porque el tiempo significa dinero y tengo mucha responsabilidad sobre mis espaldas. Si apuesto por alguien nuevo para una sesi√≥n de fotos y aceptan mi propuesta tendr√© que soportar una voz en mi subconsciente diciendo: 'Mierda, ser√° mejor que esto funcione, porque de no ser as√≠ ¡habr√°s perdido cien mil d√≥lares!'



¿Qui√©n te ense√Ī√≥ a ser editora de moda?
No lo sé. Todo tiene que ver con el modo que tienes de ver las cosas. Clare Rendlesham [editora de moda de Vogue] fue una persona que observé muy de cerca. Creo que era una editora maravillosa, como también lo fue Sheila Wetton [editora de moda de Vogue]. Era una mujer mucho más mayor, pero me encantaba su actitud ante la vida. Siempre pienso que soy la reencarnación de Sheila Wetton. Me encantan los gatos, digo un montón de palabrotas y antes fui modelo y ella también. Creo que era una mujer extraordinaria.

¿Durante cu√°nto tiempo fuiste modelo?

Fui modelo durante nueve a√Īos, pero muy de vez en cuando, porque en 1960 tuve un accidente de coche y acababa de empezar a trabajar como modelo en 1959.

 

¿C√≥mo te metiste en el mundo de la moda?

Soy muy afortunada. Todo lo que me ha pasado en la vida me ha ca√≠do del cielo. Yo viv√≠a en el norte de Gales, en Anglesey, y sab√≠a que no pod√≠a pasar el resto de mi vida all√≠. Me encantaba, pero llega un momento en que los p√°jaros tienen que abandonar su nido. As√≠ que me sub√≠ a un tren y vine a Londres. Trabaj√© de camarera para un amigo en una cafeter√≠a llamada Stockpot, en Basil Street. Sol√≠a leer Vogue, s√© que esto suena como publicidad para Vogue, pero de verdad sol√≠a leerla, lo que no era una cosa f√°cil en Gales en los 50. En Vogue vi un anuncio que dec√≠a: 'T√ļ tambi√©n puedes ser una top model'. As√≠ que envi√© una solicitud y fui y conoc√≠ a Cherry Marshall [agente de modelos en Londres en aquel momento], y luego hice un curso para modelos con ella por las tardes.



¿Sol√≠as andar por ah√≠ con libros en la cabeza para mejorar tu postura?

No, no lo hice. Las clases de Cherry Marshall eran b√°sicamente unas clases sobre modales que todas las chicas deb√≠an conocer, as√≠ que mi madre estaba contenta. Nunca me hizo preguntas. Le dije: 'Me voy a Londres', y ella dijo: 'Ah, est√° bien'. Mi hermana se cas√≥ a los dieciocho a√Īos y mi madre dijo: 'Ah, vale'. As√≠ que me fui para Londres. Iba a esas clases de modelo por la tarde y trabaja en Stockpot durante el d√≠a. Entonces un d√≠a alguien en Stockpot me dijo: 'Oye, deber√≠as apuntarte al concurso de modelos'. As√≠ que envi√© mi inscripci√≥n y tuve que ir a la escuela de modelos para conseguir mi tarjeta de modelo.



¿Todav√≠a tienes tu primera tarjeta de modelo?

S√≠, ¡son muy divertidas! Ten√≠a un mont√≥n y llevo unos leotardos negros con un su√©ter grande.



¿De qu√© color era tu pelo?

Mi pelo era rojo, pero no tan rojo como ahora.



¿Y de d√≥nde vino el nombre 'Grace Coddington'?

Grace es el nombre de mi abuela. Mi nombre real era Pamela, y mi amiga en Stockpot se llamaba Panchita. Todo el mundo le llamaba por el diminutivo 'Pan' y a m√≠ como 'Pam', as√≠ que me dijo: 'tendr√°s que cambiarte el nombre, porque la gente nos va a confundir'. As√≠ que lo cambi√© por el de mi abuela y particip√© en el concurso de modelos como Grace Coddington. A trav√©s de √©l conoc√≠ a Brian Duffy, Terence Donavan y David Bailey... Eran los salvajes a√Īos 60.



¿Cu√°l fue tu primera impresi√≥n al conocer a Bailey?


No recuerdo la primera vez que conoc√≠ a Bailey, pero s√≠ recuerdo muy claramente cuando conoc√≠ a Terence Donavan. √Čl ten√≠a un peque√Īo estudio en Knightsbridge, en Yeoman's Row, enfrente del pub Bunch of Grapes. Entr√© con mi book y √©l estaba all√≠ con los pies sobre la mesa, as√≠ [cruza los brazos]. Me dijo 'Hola' y empezamos a charlar. Luego me dijo 'Me he casado hoy', y le dije, '¿S√≠? ¿Y entonces qu√© haces en el estudio?', y me contest√≥, 'S√≠, me he casado hoy. Pero ya sabes, da igual...' Sal√≠ de all√≠ pensando: 'Oh Dios m√≠o, este es el mundo de las modelos, ¡es alucinante!'



Qué gracia.

No pod√≠a entender ni una palabra de lo que dec√≠a por su acento cockney, y √©l hablaba y hablaba. Luego, a trav√©s de √©l, conoc√≠ a todo el mundo. Bailey acababa de empezar por aquel entonces. Quiz√°s estaba trabajando en Studio 5 con Norman Eales, pero Vogue pronto lo sac√≥ de all√≠ y empez√≥ a amarlo. Era muy mono, todo el mundo siempre lo dec√≠a: '¡Oh, qu√© mono es!' Y lo era.



¿Estabas al tanto de su reputaci√≥n por aquel entonces?

Bueno, por supuesto que sí. David Bailey hace el amor cada día.



He oído muchas cosas acerca de su reputación en los estudios...

Oh sí. Era muy escandaloso. Quiero decir, era muy escandaloso de verdad. No sé cómo era cuando estaba con Jean [Shrimpton], empecé a trabajar con él de modelo cuando dejó a Jean. Cuando estaba con Jean, casi solo le hacía fotos a ella.


Norman Parkinson también tenía a menudo una modelo favorita con la que trabajaba.

Mi primera foto como modelo la hice con Parkinson.



¿Cu√°l fue tu primera impresi√≥n sobre √©l? ¿Te daba miedo?

No daba nada de miedo. Era encantador. Era maravilloso. Era como una figura paterna. 'Querida...', sol√≠a decir siempre. Mi primera foto fue un desnudo. Un d√≠a un modelo masculino que trabajaba siempre con Parkinson vino a Stockpot. Era muy guapo, realmente encantador. A lo que iba, Parkinson le dijo: 'Cada vez que veas a una chica guapa, m√°ndamela hacia aqu√≠'. As√≠ que cuando me vio me dijo: 'Deber√≠as ir a conocer a Parkinson'. ¡Estaba muy emocionada! Cuando viv√≠a en Gales, Parkinson era el fot√≥grafo que realmente destacaba en la Vogue. As√≠ que fui a conocerle con mis fotos, pero √©l no quer√≠a ver mis fotos, solo quer√≠a verme a m√≠. Me pidi√≥ que me diera la vuelta y luego me pregunt√≥ si estar√≠a dispuesta a hacer una foto con √©l durante el fin de semana, se trataba de un desnudo. Estaba tan emocionada que no escuch√© la palabra 'desnudo'. Solo pens√© 'una foto con Parkinson, ¡s√≠!' No ten√≠a ning√ļn problema con aparecer desnuda, ni si quiera sab√≠a para qu√© era. Poco antes de morir, me envi√≥ una nota diciendo: 'He encontrado las fotos que te hice desnuda y me gustar√≠a enviarte una copia'. Luego muri√≥, as√≠ que nunca las recib√≠.



¿Alguna vez conseguiste descubrir d√≥nde acabaron?

Pregunt√© a una chica que trabajaba en Vogue para ver si pod√≠a encontrarlas, estuvo mirando unas hojas de contactos a trav√©s de la galer√≠a Hamilton. Creo que su archivo est√° un poco hecho un desastre. Cuando estaba buscando fotos para incluirlas en mi gran book de fotos, Grace: Thirty Years of Fashion at Vogue, hab√≠a una foto que hicimos en las islas Seychelles y no la pude encontrar por ning√ļn lado. Me enviaron una caja entera llena de transparencias de papel arrugadas y la encontr√© entre ellas.


Hiciste algunos grandes viajes con Parkinson.

Es cierto, fui a Jamaica un par de veces y a las Barbados, Portugal y también a Rusia.

¿Qui√©n era la chica con la que fuiste a las Barbados?

Apollonia Van Ravenstein. Estaba loca. Todav√≠a anda por ah√≠. Vive por el norte de Nueva York. A veces aparece en desfiles de Dries Van Noten. Era uno de esos personajes chalados que es amigo de todo el mundo.

 

¿Cu√°ndo te hiciste el famoso corte de pelo de Vidal Sassoon [The Five-Point Cut]?

En 1964. Antes de eso ya estaba trabajando con Sassoon. De hecho, se supon√≠a que ten√≠a que ir a Nueva York con √©l cuando hizo ese viaje, pero como tuve el accidente de coche no pude ir. Era un corte de pelo radical. Sassoon lo desarroll√≥ para m√≠, yo era su modelo. 
 


Nuestra nieta es pelirroja como t√ļ.
A los norteamericanos les encantan los pelirrojos. 
Anna odia a los pelirrojos. Yo siempre intento poner pelo rojo en las modelos. Me gusta mucho el pelo con colores fuertes, no importa qu√© color, ¡podr√≠a ser verde! El √ļnico color de pelo que no me gusta es el rubio, lo encuentro aburrido. Me gustan los pelirrojos porque suelen tener la piel muy p√°lida, pero ese no es el look ideal para Anna, a ella le gusta la gente con aspecto saludable y le gusta la gente rubia porque es el sue√Īo americano. Pero a m√≠ me va bien el pelo rojo, va con mi personalidad.



¿Cu√°ndo dejaste de trabajar como modelo y empezaste con el estilismo?

Hab√≠a trabajado como modelo durante casi nueve a√Īos cuando Clare Rendlesham [que entonces era editora de moda en Vogue] me dijo: 'Eres un poco mayor, ¿no? ¿Por qu√© no vienes a trabajar conmigo?'



¿Era Beatrix Miller editora en Queen en ese momento?

No, Bea ya estaba en Vogue por aquel entonces. Clare me pidió que fuera a Vogue unas cuantas veces. Se empezó a dar cuenta de que las chicas eran cada vez más jóvenes, mientras que yo ya estaba al final de los 20. Apareció Twiggy y, sabes, me puse a pensar en ello. Luego Marit Allen [editora de la sección 'Young Ideas' de Vogue] me llamó y me dijo que pensaba realmente que debería ir a trabajar en Vogue, y pensé que eso me iba mejor. Así que fui e hice una entrevista durante la comida con Bea. Debía de ser hacia el 1967 y empecé en enero del 1968. Creo que Bea es una mujer maravillosa.



Es maravillosa.

Increíble. Tiene ojo, oreja y nariz para el talento. Le da a la gente libertad para que desarrolle su talento. Al menos a mí me lo dio. Nunca me dijo: 'No, no hagas eso'. Ayudó a un montón de gente a que se desarrollara de una forma muy inteligente.

Oh, eso es incre√≠ble. Acabo de descubrir que la mayor√≠a de gente le ten√≠a miedo. 
Rompimos las reglas muchas veces cuando trabaj√°bamos juntos en Vogue. ¿Te acuerdas cuando hicimos la portada de cuerpo entero con Manolo Blahnik y Anjelica Huston [fotografiados por David Bailey, 1974]? Y luego estaba tambi√©n esa suculenta portada [febrero 1977], fotografiada por Willie Christie...
Cuando trabaj√°bamos juntos en la Vogue brit√°nica, ¡siempre pens√© que me odiabas! Siempre est√°bamos discutiendo sobre una cosa u otra. Todo el mundo sabe que el departamento de arte y el departamento de moda siempre se est√°n peleando, por mucho que te guste el director de arte, siempre vas a pensar: '¿Por qu√© utiliz√≥ esa foto en lugar de esta otra?' Todo eso fue hace tiempo, pero todav√≠a lo recuerdo como si fuese ayer.

S√≠, Bea siempre estaba dispuesta a romper las reglas. 
Venía de la revista Queen, donde siempre solían romper las reglas. Dieron la vuelta a la revista, literalmente, la gente la conocía por eso.



¿Y qu√© me dices de la portada de la Vogue australiana [enero 1975]?

S√≠, esa tambi√©n dio un giro radical.

Y luego hab√≠a otra portada que estaba completamente desenfocada.
Si las miras ahora, ¡todas est√°n desenfocadas! Porque todas se hicieron con pel√≠culas con grano y eso hace que parezcan desenfocadas, lo que me encanta, es divertido. Hice una sesi√≥n de fotos sobre Ku Khan para la Vogue brit√°nica y quedaron tan borrosas que casi no se ve√≠a nada. Era realmente hermoso, muy fresco. Recuerdo que todas las modelos llevaban vestidos pastel. Todav√≠a me r√≠o cuando las veo porque esas fotos no se publicar√≠an en ninguna revista ahora. ¡Seguramente ni siquiera en la tuya!



Bea solía dejar pasar los fallos, era increíble.

Ese era el punto fuerte de Vogue. Tenía una gran reputación en todas partes, incluso en Estados Unidos. Siempre me sorprendía mucho que la gente supiera qué hacíamos, especialmente cuando hablaba con norteamericanos.



¿Qu√© es lo que te hizo venir a Estados Unidos?

En verdad, un mont√≥n de cosas, pero el tiempo tuvo mucho que ver con ello. Vine en 1987. Era un buen momento para m√≠. El ni√Īo de mi hermana, que yo hab√≠a estado criando despu√©s de su muerte, se hab√≠a hecho mayor. Mi madre hab√≠a fallecido hac√≠a un par de a√Īos, as√≠ que no hab√≠a nada que me atara a Inglaterra, pero sobre todo fue porque ten√≠a una relaci√≥n con Didier [Malige] y √©l viv√≠a en Nueva York. Anna aport√≥ un toque cautivador a la Vogue brit√°nica. Tom√≥ las riendas. Es dif√≠cil cuando est√°s acostumbrado a trabajar en un lugar y de repente miras a tu alrededor y, aunque todo parece lo mismo, se ha convertido en un sitio completamente distinto.



¿Y qu√© hiciste?

Calvin Klein había estado insistiéndome para que trabajara con él, así que pensé: "Si no voy ahora no iré nunca". Me encantaban los Estados Unidos, siempre estaba haciendo sesiones de fotos allí. Fui la primera que vine a cubrir todas las colecciones, ninguno de los otros editores europeos había venido en ese punto. Estaba muy emocionada, era otro punto de vista. Incluso ahora cuando llego desde el aeropuerto siento esa sensación. La energía que sientes en comparación con Inglaterra es increíble. Inglaterra me estaba agotando, nadie quiere hacer nada allí y yo me estaba volviendo como ellos. Fue muy difícil para Anna cuando se fue a la Vogue británica, todos le decíamos: 'Oh, no podemos hacer esto' o 'No podemos hacer eso'. Todo eran negativas y más negativas. Debió ser muy frustrante para ella. Yo di un paso hacia atrás y me dije: "Tienes una oferta de Calvin Klein con un montón de dinero para ir a vivir a Estados Unidos", y Didier estaba allí. Así que di un gran suspiro y lo acepté. Recuerdo estar conduciendo por Fulham Road en dirección al aeropuerto y pensar: 'Ya está hecho...'



¿Y nunca miraste hacia atr√°s?

No, nunca miré hacia atrás. Me quedé con mi piso durante unos nueve meses, lo alquilaba, pero luego pensé que incluso si regresaba no quería volver al mismo piso, así que lo vendí.




¿Durante cu√°nto tiempo trabajaste con Calvin Klein?

Durante un a√Īo y medio, pero la S√©ptima Avenida no es para m√≠, es diferente. Tienes que estar en el estudio por la ma√Īana, al mediod√≠a y por la noche. Conoc√≠a a Calvin y me encantaban sus dise√Īos cuando Zack Carr estaba con √©l. Era un dise√Īador muy bueno y muy buen amigo m√≠o. Era un buen amigo de Bruce Weber, as√≠ que empec√© a trabajar con Bruce un mont√≥n, de √©l pill√© todo el rollo norteamericano. Me pareci√≥ un momento perfecto para venir a Nueva York, pero cuando llegu√© a trabajar con Calvin, Zack ya no estaba all√≠, hab√≠a un equipo de gente adorable, pero no ten√≠an su talento. Cuando Zack volvi√≥ un poco despu√©s creo que se molest√≥ un poco al ver que yo estaba al mando. √Čl hab√≠a sido originalmente el director de dise√Īo. Yo no era una jefa muy mandona, siempre trabajo al lado de la gente, en lugar de decir: 'Soy la jefa y t√ļ tienes que hacer lo que yo te diga', y no soy una dise√Īadora. Esa fue la √©poca en la que a Anna la hicieron editora de Vogue Am√©rica, la ve√≠a muy a menudo, √≠bamos a cenar juntas con su marido David y continuamente me preguntaba_ '¿C√≥mo te va? ¿C√≥mo te va?' Y yo le dec√≠a: 'Bien, bien', ya sabes. Entonces, nada m√°s me enter√© de que la hab√≠an hecho editora le llam√© y le pregunt√© si pod√≠a volver. Me dijo que empezaba el lunes y me sugiri√≥ que empezara con ella, sin m√°s, solo me dijo: 'Re√ļnete conmigo esta noche', nos reunimos una hora despu√©s y consegu√≠ el trabajo.



¿Cu√°les fueron tus primeras impresiones al entrar en Vogue Am√©rica?

¡Que todo el mundo vest√≠a igual! Todo el mundo llevaba chaquetas Chanel. Bueno, te tienen que quedar bien...



¿Con qu√© frecuencia haces sesiones de fotos ahora?

Intento no hacer demasiadas porque no me gusta. Hoy en día, es difícil hacer tu trabajo bien porque no hay tiempo.



¿Cu√°nta gente trabaja contigo ahora en una sesi√≥n?

Seguramente entre 25 y 30 personas. Cuando empecé solía ser solo yo, la modelo, el fotógrafo, su asistente y quizás mi asistente también, eso como mucho.



¿Qu√© elementos forman parte de una sesi√≥n de Grace?


Para citar a Michael Roberts: jardines ingleses, flores, √°rboles, arte topiario, grupos, alta costura parisina, castillos franceses, grupos a√ļn m√°s grandes, trenes de vagones, tipis, campamentos de verano, inocencia, pelo alocado, faldas largas, cuadros hist√≥ricos, familias felices, cubos de nostalgia y horizontes encantadores.



¿Qu√© es lo que crees que tiene que tener un buen fot√≥grafo?

Esa es una pregunta muy amplia, ¡necesitar√≠amos una cena para hablar sobre ello con todo detalle!



¿Qu√© consejo le dar√≠as a un asistente que est√° a punto de abandonarte?

Vete, pero ten presente que va a ser duro de pelotas. Va a ser muy, muy dif√≠cil y te llevar√° un tiempo ubicarte. No te creas que lo vas a conseguir en cinco minutos. ¡A m√≠ me llev√≥ 50 a√Īos!



Has sido la mentora para mucha gente a lo largo de los a√Īos...

Sí, y muchos de mis asistentes han resultado ser muy buenos editores, como Lucinda Chambers de la Vogue británica.



Y también Edward Enninful [director de consultoría de moda de i-D].

Sí, Edward, pero él no era mi asistente.



Sí, pero él te admira.

Me encanta Edward, le echo de menos.



¿Hay alg√ļn fot√≥grafo con el que te gustar√≠a haber trabajado?

Desearía haber trabajado con [Richard] Avedon. Estuve a punto de hacerlo unas cuantas veces, tanto cuando estaba con Calvin Klein como cuando estaba en la Vogue británica. Cuando estaba en la Vogue británica me pidió que hiciera el estilismo para un anuncio con él pero sus fechas cambiaron y no pude hacerlo.



Has hecho un mont√≥n de cosas divertidas con Ellen [Von Unwerth] a lo largo de los a√Īos.

Sí, he hecho cosas maravillosas con Ellen. Me encanta Ellen. Y he hecho grandes cosas con Arthur [Elgort], y también me encanta todo lo que he hecho con Guy Bourdin. Bourdin era duro, pero a mí me gustaba su mente retorcida. Helmut [Newton] también era difícil. Conmigo siempre se portó bien, pero a veces te dejaba hecho polvo, podía aplastarte con tres palabras. Cuando trabajaba como modelo solía hacer llorar a las chicas todo el rato, pero a mí nunca me hizo llorar.



Hubo una época que los fotógrafos siempre hacían llorar a las chicas.

S√≠, sol√≠an pensar que era algo inteligente, pero no lo es, es est√ļpido. ¡No vas a sacar lo mejor de alguien si est√° llorando!



¿De d√≥nde sali√≥ la idea del libro?

Todo el mundo dijo: 'Tienes que hacer unas memorias', y yo pens√©: 'Ni hablar, no quiero que todo el mundo sepa sobre mi vida'. Pero luego me presionaron para que lo hiciera y pens√©: 'Bueno, quiz√°s sea un reto interesante'. Esto fue hace unos dos a√Īos y luego se convirti√≥ en algo enorme y firm√© un contrato para un libro con Random House.



¿Puedes imaginar la historia de tu vida convertida en pel√≠cula?

No, pero puede que lo hagan. Quieren que hable con gente sobre ello, pero he insistido en que primero hagamos el libro.



¿A qui√©n elegir√≠as para que hiciera tu papel?

Eso también es una conversación que ocuparía toda una cena. Elegiría a Julianne Moore, a alguien así, y a Karen Elson para que hiciera de mí cuando era joven.

Hasta aquí la entrevista.

La verdad es que me ha resultado bastante difícil encontrar su trabajo editorial, así que aquí os dejo esta página donde aparecen bastantes fotografías, por si os pica la curiosidad ;)
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